Si tienes acceso a esta
página secreta es porque
tengo esperanza
y tú también.
Porque tenemos esperanza en que el mundo puede salvarse.
Pero es una esperanza… diferente.
No es la que grita, como en las películas, «¡que alguien haga algo!».
Tampoco la que espera a que todo se resuelva por arte de magia solo por desearlo fuerte.
Es un optimismo activo, que se pone las pilas, se remanga, se moja y se mancha.
Ahí está tu lugar y el mío, si estás leyendo esto.
Y de eso quería hablarte.
Deja que me presente.
Soy Sandra.
Sandra «la de Fogata» para algunos.
En Fogata llevo ya unos años prendiendo marcas que, de alguna forma, salvan el mundo.
Con escucha, con estrategia, con palabras. Con conceptos y hasta filosofía.
Hasta ahora se me ha dado bien. Diría que muy bien.
Pero lo hago sola. Y quiero dejar de estar sola.
Porque hay un proverbio africano que dice que si quieres llegar lejos, es mejor ir acompañado.
Y la meta que tenemos por delante, tú, yo y toda la humanidad, está lejos: un mundo habitable, amable y sano, en el que vivir con libertad y sin miedo.
Para nosotros y para los que vendrán.
Está lejos… pero podemos lograrlo.
Esta cosa mía de salvar el mundo viene de antiguo. Pepita Justiciera me llamaban en el cole. Y en la uni.
De mayor decidí trabajar para las marcas, pero no para cualquiera. Solo para las que hacen cosas buenas de verdad.
Y es lo que llevo haciendo los últimos 10 años. Pero no es suficiente.
Porque en primavera de 2023 hizo calor. Mucho, mucho calor.
Por aquel entonces, mi hijo era un bebé que empezaba a caminar.
Saqué la ropa de verano en abril, cuando lo suelo hacer en junio.
No se podía estar en el parque, porque el calor era abrasador.
Aquel abril, mi niño de un año se metió en el Mar Cantábrico como quien se remoja sin sobresaltos en una playa de Valencia.
Y cuando le acunaba, pensaba «cómo te traje a este mundo que se cae a pedazos», mientras la culpa se me comía viva.
Pues en esas madrugadas en las que a duras penas me mantenía despierta haciendo scroll en el móvil, descubrí a Javier Peña, divulgador de soluciones al cambio climático.
Qué bien le puso el nombre a su proyecto: HOPE. Vaya que sí.
Descubrí que había opciones. Que había soluciones que estaban funcionando. Solo había que hacerlas llegar más lejos.
Entonces decidí subirle el volumen a mi marca, reeditar el libro que quizá tengas contigo y llevar la inspiración más lejos.
Escribí estrategias e historias como la de TTA, que lleva electricidad con energías renovables a zonas remotas del mundo donde, de repente, también está permitido soñar y confiar en que siempre hay luz.
Llevé el mensaje de que las marcas pueden salvar el mundo a miles de personas, a través de redes sociales y de eventos como el Blue Zone Forum Innovazul, en Cádiz. Acompañé a startups de impacto a llevar sus narrativas más lejos.
Y hace unos meses, cuando esa llamita de esperanza necesitaba un poco de oxígeno, una charla de Daniel Truran (de BCorp) se lo dio.
Porque me dio una perspectiva nueva: la diferencia entre lo que deberíamos estar haciendo y lo que hemos hecho es un enorme campo de oportunidades de negocio. Algo se nos va a ocurrir, pero no hay tiempo que perder.
En mi cabeza, eso se unió al scroll que detuvo Javier Peña.
Ese día decidí formarme en sostenibilidad, para dar una perspectiva sólida a lo que yo aporto a las marcas y poner al servicio un cóctel poderoso.
Y POR ESO ESTÁS TÚ AQUÍ.
He decidido dejar de poner mi atención en quienes están empeñados en destruirlo todo y ponerLA en La gente QUE CONSERVA, CONSTRUYE Y RECONSTRUYE, que es mucha, diría que mucho más numerosa (y talentosa).
He decidido plantarme allí, donde está esa gente –entre la que te encuentras–, como quien llega a una cocina abarrotada en Nochebuena, diciendo «¿Qué hago? ¿Pelo estas patatas?».
Quiero ayudar.
Quiero poner mis ganas y todo lo que sé hacer al servicio de quienes ya estáis en esa cocina. Siendo parte de vuestro equipo. Cerrar este lugar maravilloso en el que tanto he hecho pero en el que cada día lucho sola y hacerlo al lado de más gente con otras tantas ganas.
Así que ahora es cuando te cuento lo que sé hacer.
He trabajado con marcas grandes y pequeñas, de todo tipo y sector, para encontrar la profundidad en la que hunden sus raíces y contar al mundo lo que encuentro allí.
Les he acompañado en sus estrategias de comunicación, en sus campañas de publicidad, en sus eventos, haciendo tangibles las ideas y, en los últimos 10 años, construyendo sus marcas desde la base. Prendiéndolas desde la chispa y dándoles oxígeno para brillar como merecen.
He inspirado a personas en redes, en formaciones, en páginas de papel, dando charlas, mentorizando, escuchando, aconsejando.
He hecho muchas cosas, pero nada puede explicarlas mejor que las personas que estuvieron al otro lado, recibiéndolas:
Lo que dicen mis clientes
Creo profundamente en el poder que tienen las marcas bien entendidas, con narrativas bien pensadas, si se unen con la mirada sostenible y regenerativa que el mundo necesita.
Y por eso me encantaría ser parte de vuestro equipo.
En un momento retador para la conciencia social, se hace más necesario que nunca encontrar formas de hacer entender, sin banalizar, lo que a veces es complejo.
Necesitamos que resulte seductor lo que no siempre es más fácil, pero sí mejor.
Por eso me encantaría contribuir a transformar vuestros esfuerzos en activos de marca que amplifiquen su impacto.
Dejando que la creatividad entre incluso donde no se la espera.
Repensándolo todo. Haciendo del discurso algo estructural y verdadero.
SIRVIENDO, con todas las letras, a esta causa que me resulta imposible de ignorar… si quiero poder mirar a mi hijo a los ojos, dentro de unos años, sabiendo que hice lo que tenía que hacer, cuando había que hacerlo.
¿Hablamos?